Fecha del reportaje: 29/06/2009
Fecha de la impresión: 22/11/2009

Los videojuegos también enseñan solidaridad
Tres investigaciones paralelas realizadas en Estados Unidos, Japón y Malasia han llegado a conclusiones similares sobre los efectos beneficiosos de algunos tipos de videojuegos. Las tesis extraídas por el equipo internacional han sido publicadas en la última edición de Personality and Social Pyschology Bulletin y son uno de los primeros estudio de rango científico que demuestran la influencia positiva de los videojuegos.

El artículo presenta las conclusiones de tres estudios separados, realizados en diferentes países, con grupos de edades distintas y que usaron enfoques científicos diversos. No obstante, todos coincidieron en que divertirse con videojuegos que tienen un contenido de colaboración social lleva a que los jugadores estén más dispuestos a ayudar a otras personas una vez que termina la partida.

Así pues, el tiempo que el niño dedica a la videoconsola no sería el factor determinante ni le induciría necesariamente a desarrollar conductas violentas o antisociales. Los videojuegos violentos sí pueden conllevar ese riesgo, pero las aventuras gráficas de cooperación y ayuda mutua pueden hacer a los niños más sensibles y considerados con los demás.

Según el psicólogo de la Universidad estatal de Iowa, Douglas Gentile, autor principal de este trabajo, la investigación es "una de las primeras que han documentado los efectos positivos de la participación en juegos de beneficio social" ya que "decenas de estudios sólo habían documentado hasta ahora una relación entre los juegos de vídeo violentos y el comportamiento agresivo". Para Brad Bushman, de la Universidad de Michigan y coautor del informe, lo importante es que estos estudios muestran "el mismo tipo de impacto en tres grupos de edades diferentes de tres culturas muy distintas".

El primero de los tres estudios paralelos examinó la vinculación entre los hábitos del videojuego y el comportamiento social de 727 estudiantes de secundaria en Singapur con una edad media de 13 años. Los estudiantes mencionaron sus juegos favoritos y cuantas veces los personajes ayudaban, herían o mataban a otros. A continuación respondieron también preguntas sobre sus probabilidades de gastar tiempo y dinero ayudando a personas necesitadas, de compartir sus pertenencias y de reaccionar agresivamente.

Los investigadores encontraron una fuerte relación entre la participación en juegos violentos y la agresión hacia otras personas. Sin embargo encontró también una fuerte relación entre la participación en juegos de colaboración social y la ayuda a otras personas.

El segundo estudio analizó la conexión a largo plazo entre los hábitos con los videojuegos y la conducta social positiva de casi 2.000 niños japoneses con edades de 10 a 16 años. Los participantes completaron una encuesta acerca de su exposición a videojuegos con un contenido beneficioso para la sociedad y asignaron puntuaciones a la frecuencia con la que habían ayudado a otras personas el mes anterior. Repitieron el cuestionario al cabo de 3 o 4 meses y los resultados coincidieron.

El tercer experimento se basó en 161 universitarios de Estados Unidos con una edad media de 19 años. Después de que participaran en un juego de vídeo de contenido solidario, violento o neutral se emparejó al azar a los jugadores. Uno de los dos debía asignar al compañero rompecabezas de distintos niveles de dificultad y la pareja podía ganar 10 dólares si resolvía todos los puzzles. Los estudiantes que habían jugado con vídeos solidarios resultaron bastante más inclinados a ayudar y asignaron más rompecabezas fáciles a su contraparte.

"Tomadas en conjunto, estas conclusiones dejan claro que los videojuegos no son en sí mismos buenos o malos para los niños", apuntó Bushman. En cambio, aseguró, "el tipo de contenido tiene un impacto mucho mayor que el tiempo total que se pasa jugando".

Redacción MedicinaTV.com